viernes 8 de abril de 2011

Conozco a un escritor que murió de pena

Parece que a este periodista de La Voz de San Justo también le hubiera gustado dedicarse a escribir cosas más interesantes que simples crónicas futbolísticas (el subrayado me pertenece):


Un nuevo atropello a la dignidad

DEPORTES | ¿Cuál será el límite de la tolerancia humana cuando te cachetean una, dos, mil veces la enrojecida mejilla de la dignidad?. ¿Cuál será la frontera figurativa que separa la corrección en aceptar cada destino de la rebelión por no admitir ese nuevo insulto que el cuerpo junto a su historia ya no pueden soportar?. ¿Cómo debería reaccionar una institución que con respeto, trabajo, inteligencia y coherencia vuelve a sufrir otro atropello público y sin medias tintas por parte de los mismos nefastos personajes de siempre?. ¿Cómo y hasta cuando tolerar tanta injusticia en esta rueda que sigue girando con toda saña y maldad desde la capital provincial?

Porque de eso, simplemente de eso trata el cambio de día para perjudicar de lleno a este maravilloso y rico presente de Sportivo Belgrano. Presente que molesta, incomoda y atemoriza a un “mundo Talleres” soberbio y altanero que no escatima esfuerzo ni pudor para alcanzar su propio beneplácito. 
Activando bajo las sombras todos los resortes posibles en aras de evitar una victoria de su inesperado y temerario rival del interior del interior. Para concretar y saciar su “necesidad” de ascenso a costa de ridiculizar a sus pares, pisoteando cualquier historia e ilusión ajena que se les interponga. Perjudicando el justo derecho de descanso de un plantel verde extenuado y, seguramente, reduciendo otra convocatoria visitante excepcional al no jugarse en el domingo original. 
Un atropello tan infantil, claro y evidente como similar a lo vivido y soportado desde siempre. Una mancha más para esa estadística grosera e injusta que registra solo “porotos” ganados en la columna de los clubes de nuestra capital provincial. En desmedro del honor y la dignidad de quienes “laburando” por derecha mastican una vez más ese rancio polvo de aquellos que solo velan las armas del atajo, la ilegalidad y el desprecio por la ilusión y esperanza ajena.



Gracias Agustín Barberis por la data!

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