Estaba en una receptoría de La Voz del Interior, redactando un aviso clasificado (¡a ver si vendo el auto de una vez!), cuando se abrió la puerta y entró una señora de unos cincuentitantos años hecha una tromba. Fue derecho al mostrador y sin saludar dijo que quería publicar un aviso fúnebre. Algo sorprendida por lo brusco del trato, la empleada le pidió el DNI y una fotocopia del mismo, requisito indispensable para el trámite. Entonces la señora empezó una larga perorata, que era una vergüenza, que ella estaba a cargo de un juzgado y no podía andar perdiendo el tiempo, que más temprano había mandado a un empleado a publicar el aviso en su nombre y no lo habían dejado, que iba a armar un escándalo, etc. La empleada, joven y de buenas maneras, se vio avasallada y si bien en un principio intentó explicar que era política del diario para evitar inconvenientes en una cuestión tan delicada, terminó cediendo.
Yo había abandonado unos momentos la redacción de mi aviso, a punto de intervenir en la ridícula escena. Tuve el impulso de preguntarle el nombre a "Su Señoría" y el número del juzgado del cual estaba a cargo, para averiguar si ahí permitían realizar trámites sin las formalidades establecidas. Supuse que no, pero igual, no era mi asunto, ni me había despertado esa mañana con humor de superhéroe.
Cuando terminó el trámite, la señora se fue sin saludar ni agradecer. Todo un ejemplo de educación. Me acerqué al mostrador con mis mejores maneras, pero la empleada estaba visiblemente alterada y me trató mal. Al irme, hizo caso omiso de mi agradecimiento y mi saludo.
Al salir, me topé de frente con otra escena extraña: una chica estaba parada en la calle junto a la vereda, cuando un Citröen C4 (para mí un auto enorme y espantoso, más allá de que sea muy popular) la encaró y le frenó a un metro. La chica en un primer momento se sobresaltó, y después le dijo al automovilista que el espacio estaba ocupado por un auto que estaba dando vuelta a la manzana. Habiendo escuchado esto, el conductor se puso nuevamente en movimiento y avanzó amenazante el metro que la separaba de la chica, lo que hizo que ésta se corriera de un salto. "¡Está ocupado!" gritaba ella, mientras el hombre del auto terminaba de estacionar y bajaba sin inmutarse. Por último, cuando le hubo repetido por cuarta o quinta vez que el espacio estaba ocupado, el hombre le gritó "¡No me rompás las pelotas! ¿Querés?", puso la alarma y se fue.
Con respecto a esta segunda escena, me quedé pensando dos cosas: Primero ¿qué tan legítimo será esto de que un peatón guarde un lugar para un automovilista? Segundo, si la chica no se corría ¿el hombre del C4 hubiera llegado al punto de atropellarla?
A lo primero, me respondí que es una estupidez que sólo en este país puede verse. El lugar es de quien llega primero, porque no existe legislación respecto a reserva de lugares en la vía pública (excepto aquellos reservados por la administración para discapacitados, carga y descarga, ambulancias, etc), y porque la materia es impenetrable, lo cual torna un hecho físico irrefutable que quien llega primero a un lugar está primero en dicho lugar. Además ¿por qué razón alguien que había ocupado un lugar se va a ir a dar una vuelta a la manzana?
A lo segundo me respondí que seguramente el automovilista hubiera llegado al extremo de atropellar a la chica, aunque nunca podría haberse dado la situación de que la ésta no se corriera. Ahora ¿puede vivirse la vida dispuesto a atropellar a alguien por un lugar para estacionar? Creo que no, me parece algo demencial. Aunque por otro lado ¿hubiera ese hombre conseguido el lugar que legítimamente le correspondía (por haber llegado primero) por las buenas? También creo que no.
Tal vez estas dos situaciones sean un nuevo ejemplo de cuán hijos del rigor somos. Por un lado mucha gente en este país tiene mal modo, lo cual me resulta intolerable, pero por otro lado ese mal modo les permite conseguir muchas cosas que de otra forma no conseguirían. Ilustrándolo con la primera de las dos situaciones, la empleada que cede ante el reclamo tan vehemente como infundado de "la Juez" da el siguiente mensaje: los requisitos para realizar los trámites son indispensables, y solo pueden suplirse con mal modo y violencia.
Y yo que camino por la vida con esta sonrisa de estúpido...
En los tiempos que corren, caminan y se arrastran.
Hace 5 horas

1 comentarios:
Debo decir que:
el final del sistema digestivo del pájaro que vuela en la esquina derecha de tu blog me parece estupendo, un uso jovial de la firma de un analfabeto.
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En mi facultad guardan bancos con cuadernos, yo los atropellaria con un C4.
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