En 1997 puso en mis manos Do It yourself, de The Seahorses, y si desde que escuché el primer tema supe que iba a comprarlo, para el cuarto ya sabía que iba a lamentar que fuera el único disco que la banda grabaría.
El corazón de la banda era John Squire, un guitarrista con la particular costumbre de puntear desde el principio hasta el final de todos los temas, fuera como acompañamiento, como adorno, como solo de guitarra o simplemente porque tenía ganas... la cuestión es que el tipo nunca paraba.
Para algún cumpleaños mío de aquellos años, unos compañeros de colegio con quienes he sido muy ingrato fueron a la disquería y le pidieron al dueño que les vendiera algo que yo compraría. El resultado fue Second Coming, de Ths Stone Roses, un disco que me costó algunos años digerir, pero ahora me encanta.
Hace algunos días me di cuenta de que no tenía en el auto la discografía de Radiohead, lo cual me llevó a grabarla en un cd, pero como me sobraba espacio metí algunas cosas más, entre ellas mis olvidados The Seahorses y The Stone Roses. Eso me hizo acordar de los buenos tiempos y de Good Times, la canción que mejor ilustra mi sensación al escuchar a John Squire. El final del tema parace como si le empezaran a tirar ladrillazos para que deje de tocar, hasta que el sonidista se cansa y lo silencia con un fade out... pero estoy seguro de que él siguió un rato más, y diría que sigue hoy, si no fuera porque dejó la música y se dedica a la pintura.
Good Times...

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